COCINA ANTIGUA (Imperio Romano)
La cultura romana tiene mucha influencia de las civilizaciones pasadas pero una gran parte es de la cultura hebrea y griega. Sabemos que la alimentación y la cocina romana en un principio fueron muy modestas y sencillas. Con el tiempo, fue evolucionando, y ya en el Siglo II a.C. existía una alimentación y una cocina mucho más desarrollada. De hecho, la gastronomía llegó a ser en Roma una cuestión de especialistas como Marco Gavio Apicio (S.I. a.C.) con su obra “De re coquinaria “
Algunas de las características principales de esta civilización fue el perfeccionamiento de las técnicas de conservación para prolongar la duración de los alimentos, así como el uso de las salsas y la condimentación con especias, como por ejemplo el garum. La base de su alimentación se encontraba en los cereales. Destacando especialmente las gachas de trigo y cebada (pulmentum, realizadas con harina de trigo y agua) y el pan (Fermentatus, pan fermentado).
Hasta el siglo II a.C. la cocina romana se basaba en alimentos básicos: el pulmentum o papilla de mijo, cebada o guisantes, el queso de leche de oveja, la carne de cordero hervida, la col, las habas, etc. Las frutas también ocupaban un lugar importante: las manzanas, albaricoques importados de Armenia, los melones traídos de Persia, higos y dátiles.
Fue a principios del siglo II a.C. cuando los romanos entraron en Asia Menor y descubrieron el refinamiento de las cortes griegas de Oriente.
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